No hay empresa con éxito en el mundo que no haya pasado por una racha de tiempos difíciles. Ya sea por un éxodo masivo de liderazgo, por un giro en las metas y objetivos, o por la falta de recursos y financiación, siempre habrá momentos en los que tus empleados se encontrarán agobiados, confundidos y de los nervios.

Los empleados no comprometidos cuestan a las empresas hasta 550 000 millones de dólares al año en pérdidas de productividad; sin mencionar los costes de contratación e incorporación para reemplazarlos. Los hechos están ahí: si no les das una razón para quedarse, se irán.

Después de instalarse el miedo y el pánico inicial, llega el momento de reagruparse y avivar el entusiasmo entre los miembros de tu equipo. Como líder, tu obligación es mantener la rueda en movimiento y tener a tu equipo tan motivado como sea posible para que saquen lo mejor de sí mismos.

1. Trátalos como personas

Tu equipo no solo consiste en una plantilla de subordinados que trabajan incansablemente para ti sin importar la situación. Tu equipo se verá afectado mental y emocionalmente por cualquier golpe negativo que reciba la empresa. Interesarte por su bienestar y reconocer que la empresa está atravesando una mala racha es lo que distingue a un líder de un jefe.

Toma la temperatura de tu equipo de manera regular. Programa encuentros con ellos cara a cara más frecuentemente para controlar cómo lo llevan personalmente. Cuanto antes consigas que tu equipo confíe en ti, antes lo verás volviendo a la normalidad.

2. Sé transparente

El énfasis que ponemos en esto nunca será suficiente. Suceden demasiadas cosas a puertas cerradas y es un error común pensar que lo que no conoces, no puede hacerte daño. Cuando, de hecho, puede hacerlo y mucho. Una encuesta de CareerBuilder reveló que el 37 % de los trabajadores era más propenso a dejar su trabajo por una mala opinión sobre el desempeño de sus jefes debido a la falta de transparencia.

La clave para la transparencia está en fomentar la confianza y el respeto entre ejecutivos y empleados (¡en ambos sentidos!). El hecho de que tu equipo no entienda por qué se toman determinadas decisiones, además de que no se les tenga en cuenta en el proceso de decisión, puede hacer que sientan que no tienen autoridad y que son prescindibles para la empresa.

La publicación Harvard Business Review, en 2013, en una encuesta sobre el compromiso de los empleados, expuso que el 70 % de los encuestados afirmaba estar más comprometido cuando el líder principal les informaba continuamente sobre las novedades y les comunicaba la estrategia de la empresa. Establece un proceso de transmisión de información e inclusión de tu equipo en las decisiones empresariales. La aportación del equipo podría no solo ayudar a encontrar una solución más rápida al problema, sino también a que se sienta valorado en la organización.

3. Céntrate en los triunfos

Durante este tiempo, resulta increíblemente importante celebrar cualquier logro, no importa si se trata de algo pequeño. Con la moral baja, tu equipo necesita reafirmarse en que su trabajo todavía se valora y que está teniendo efectos positivos.

Mantén reuniones habituales con tu equipo y destaca, al menos, un logro a la semana. Puede ser cualquier cosa: desde tasas de apertura de correo electrónico ligeramente más altas hasta el cumplimiento del plazo de un proyecto importante.

Descubrirás que el hecho de hacer notar los pequeños logros estimulará la positividad y la confianza entre tu equipo durante una época en la que es probable que su confianza se haya mermado sustancialmente. Por otro lado, tranquilízalos explicándoles que, independientemente de lo que esté pasando en el nivel ejecutivo, ellos deben centrarse únicamente en lo que pueden controlar.

4. Pídeles que te hagan comentarios

Puede que no quieras escucharlo, pero es necesario determinar lo que está pasando realmente con tu equipo. Sus comentarios sinceros te permitirán, por un lado, evaluar de verdad el nivel de caos que ha dado como resultado y, por otro, ayudar a que sientan que tienen voz en el asunto.

Aborda sus preocupaciones con transparencia honesta (consulta los detalles arriba) y una clara indicación de las acciones constructivas que planeas llevar a cabo. Intenta evitar preguntas poco claras a las que les siguen respuestas poco claras como "¿cómo vas?" y sé lo más específico posible. Algunas preguntas que podrías hacer son:

  • ¿Cómo te están afectando personalmente los cambios en la empresa?
  • ¿Cómo crees que el equipo está gestionando estos cambios?
  • ¿Qué puedo mejorar para ayudarte a seguir siendo productivo?
  • ¿Qué cambios te gustaría ver a nivel de equipo/empresa?

5. Planea una salida con todo el equipo

En palabras del gran Benjamin Franklin: "Debemos estar todos juntos, o, sin duda alguna, caeremos por separado". Los "happy hour", los juegos con amigos y los eventos culturales son algunas razones estupendas para salir de la oficina y centrarse en el desarrollo de las relaciones.

Mira nuestra lista completa de juegos para fomentar el espíritu de equipo para obtener más ideas.

Liderar a tu equipo en tiempos de crisis

Al final, como gestor, depende de ti tanto medir el nivel de preocupación de tu equipo, como eliminar todo el estrés adicional que esté entorpeciendo su rendimiento. La negatividad que surge por los cambios de la empresa puede resultar extremadamente contagiosa y extenderse de manera incontrolable. Por lo tanto, pon fin a la infección desde la raíz y céntrate en promover la confianza y la positividad. Con este plan tu equipo estará seguro de que podrá capear cualquier temporal.

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