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¿Qué es el síndrome del lavadero en gestión de proyectos?

Todos sabemos que el alcance define el trabajo requerido en un proyecto. Y que la gestión del alcance es parte integrante de la función de un gestor de proyectos, especialmente una vez que el proyecto está en marcha y el síndrome del lavadero empieza a asomar. Esto trae a colación la pregunta: ¿qué es el síndrome del lavadero en gestión de proyectos?

¿Qué es el síndrome del lavadero?

El síndrome del lavadero (a veces conocido como «requisitos imprevistos» o incluso «funciones imprevistas») se refiere a cómo tienden a aumentar los requisitos de un proyecto durante su ciclo de vida, por ejemplo, lo que comenzó siendo una única entrega se convierte en cinco. O un producto que comenzó con tres funciones esenciales, ahora debe tener diez. O en la mitad de un proyecto, cambian las necesidades del cliente, lo que provoca una reevaluación de los requisitos del proyecto. El síndrome del lavadero suele deberse a que las partes interesadas clave del proyecto cambian los requisitos o, a veces, a la falta de comunicación interna y los desacuerdos. Esta publicación aborda varias formas en que aumenta en los proyectos junto con consejos sobre cómo cortarlo de raíz. Si bien puede dar lugar a retrasos en el proyecto, obstáculos o incumplimientos del presupuesto, el síndrome del lavadero no es necesariamente algo malo. Recuerda que el cambio es inevitable. Las necesidades del cliente cambian con el tiempo y entregar un proyecto que responda a sus necesidades a menudo se traduce en modificar el alcance. El síndrome del lavadero es, por tanto, una realidad que todo buen gestor de proyectos espera y planifica.

Cómo gestionar el síndrome del lavadero

Las modificaciones en el alcance pueden ser incontroladas, lo que da como resultado el síndrome del lavadero, o controladas, lo que genera cambios documentados en los requisitos del proyecto. La gestión del síndrome del lavadero se reduce a controlar esos cambios en el alcance a través de un proceso de control de cambios. Esto implica:

  • Hacer un seguimiento del estado del proyecto y el alcance de la referencia
  • Comparar las medidas reales de rendimiento del trabajo con el alcance de la referencia utilizando el análisis de variación: «¿hasta qué punto es diferente el proyecto actual del plan original?»
  • Determinar la causa y el grado de los cambios encontrados
  • Decidir sobre las solicitudes de cambio, es decir, si se necesitan acciones correctivas o preventivas
  • Gestionar todas las solicitudes de cambio y acciones recomendadas (ya sean acciones correctivas o preventivas) a través del proceso de Realizar un control integrado de los cambios

Si las solicitudes de cambio aprobadas afectan al alcance general del proyecto y la referencia de costes, la declaración del alcance, la estructura de desglose del trabajo (WBS, por sus siglas en inglés) o la referencia de costes, se actualizan y envían a las partes interesadas. En resumen, todos los cambios se procesan, documentan y comunican adecuadamente.