Trabajar para un adicto al trabajo: 10 estrategias para conservar la cordura

¿Alguna vez has trabajado para un adicto al trabajo? Vives pegado al teléfono, compruebas compulsivamente las notificaciones de correo electrónico a las 3 de la mañana y hace tiempo que dejaste de hacer planes para el fin de semana porque tenías que cancelarlos a última hora.

Mientras que hay personas que se dedican en cuerpo y alma a sus trabajos y les apasiona proponerse y conseguir objetivos agresivos, esa mentalidad tan activa no es adecuada para todo el mundo. Si necesitas una clara separación entre la vida laboral y familiar, trabajar para un adicto al trabajo puede ser estresante, ya que puede que te sientas obligado a adoptar su actitud y hábitos, lo que pone en peligro tu propia cordura.

Si te sientes presionado para saltarte el descanso del almuerzo, responder a correos electrónicos a media noche y llevarte montones de trabajo a casa, sáltate el momento del café y lee nuestros 10 consejos para trabajar para un adicto al trabajo.

1. Recuerda que tu estilo de trabajo es válido.

Incluso aunque des el 100 % en la oficina, puede que te empieces a sentir como si no hicieras suficiente solo por no responder al correo electrónico a todas horas, o por no haberte llevado el portátil de vacaciones. Recuerda que el valor de tu trabajo se basa en la calidad de tus aportaciones, no solo en la cantidad, y que no es necesario dedicar 80 horas a la semana para ser un buen empleado.

2. No des por supuesto que, porque tu jefe sea un adicto al trabajo, se espera lo mismo de ti.

Lo más probable es que entienda que su estilo de trabajo no es válido para todo el mundo. ¡Comunícate! Dile cómo y cuándo se puede poner en contacto contigo cuando estés fuera de la oficina y en qué circunstancias. Si tu jefe sabe que se te puede localizar cuando sea realmente necesario, puede que se ponga menos nervioso al saber que estás disponible todo el tiempo.

3. Decide cuáles son tus límites y comunícaselos.

Si tu jefe espera que estés disponible constantemente, tendrás que emplearte a fondo para proteger tu tiempo personal. Un buen jefe comprenderá que si el trabajo (y el trabajador) sufre, es necesario introducir cambios. Si asumes demasiadas responsabilidades y no eres eficaz en el trabajo, dile a tu jefe que estás abarcando demasiado y prepara las soluciones que le puedes proponer. Elabora una lista de los proyectos que crees que otro compañero podría sacar adelante mejor o sugiérele cómo mejorar los procesos y agilizar las labores más tediosas.

4. Una vez definidos los límites, respétalos.

Incluso aunque hayas hablado con tu jefe sobre la conciliación laboral y personal, lleva tiempo acabar con los viejos hábitos, por lo que tendrás que recordarle vuestro acuerdo varias veces. Si los viernes por la tarde te sigue asignando tareas que se entregan el lunes por la mañana, no temas decirle "lo siento, tengo otros compromisos este fin de semana".

5. Haz planes al salir del trabajo.

Apúntate a clases de spinning a las 6 de la tarde o di que tienes que coger el tren de las 5:25. Si te propones parar radicalmente, no terminarás quedándote hasta más tarde progresivamente porque te sientes presionado a hacerlo, o porque sigues recibiendo tareas que hacer. Además, tus compañeros de trabajo y el jefe aprenderán a anticiparse y aceptar tu tiempo personal al salir de la oficina.

6. Considera la opción de cambiar de horario.

¿Trabajar de 10 de la mañana a 7 de la tarde hace que parezca que trabajas más? La gente tiende a notar más la presencia de quienes se quedan unas horas más tras la hora de cierre que la de aquellos que llegan antes, aunque el número de horas de trabajo sea el mismo.

7. Ofrece tu ayuda cuando sea necesario.

Es bueno definir límites saludables, pero no te obceques cuando el equipo realmente te necesite. Lo más probable es que tengas que echar horas de noche en la oficina o que un gran proyecto acabe ocupando la tarde del domingo alguna que otra vez. Siempre que eso no ocurra todos los fines de semana, muéstrate dispuesto y cortés, y ofrece tu ayuda al equipo cuando sea importante.

8. Mantén un registro de tus logros y tu productividad.

Cada vez que taches una tarea de la lista de asuntos pendientes o cuando cierres con éxito un gran proyecto, apúntalo para poder probar que tienes merecido el descanso por las tardes y los fines de semana. Si estás comprometido con tu trabajo, eres eficaz y ofreces buenos resultados, al final las horas dejarán de ser un problema.

9. Pide consejo.

Los adictos al trabajo pasan mucho tiempo en la oficina y probablemente conozcan todos los pormenores, por lo que son una valiosa fuente de conocimiento y asesoramiento para ti. Aprovecha su conocimiento pidiéndoles consejo, especialmente acerca de proyectos difíciles.

10. Céntrate en lo positivo.

Trabajar para un jefe adicto al trabajo puede ser positivo, ya que puede fomentar la adquisición de nuevas habilidades, ofrecerte la oportunidad de afrontar proyectos de perfil alto y ponerte en el punto de mira de cara a futuros ascensos. Si estas dispuesto a dedicar unas horas extra, podrás embarcarte en una emocionante aventura.

Reclama tu equilibrio entre vida laboral y personal

Lo bueno es que no tienes que trabajar constantemente para impresionar a tu jefe adicto al trabajo. Consulta nuestro archivo de consejos sobre productividad y las herramientas para producir más de 9 a 5 y, a continuación, consulta nuestra sección de Preguntas y respuestas de la autora de Overwhelmed Brigid Schulte para conocer el secreto de un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal.

Fuentes: Forbes.com, Fortune.com, TheProductivityPro.com, The Wall Street Journal

 

 

Comentarios 0

¡Ups! Este contenido no se puede mostrar si no aceptas las cookies.

Infórmate más