Probablemente te ha sucedido más veces de lo que te gustaría recordar. Estás pasando por el mejor momento en la oficina: tus tareas están hechas y tus proyectos son un éxito. Como consecuencia, has conseguido los objetivos y alcanzado tus metas.

Pero, de repente, descubres que hay rumores desagradables sobre que estás haciendo la pelota a un supervisor o que eres un trepa que, supuestamente, hace uso de tácticas despreciables. Los compañeros de trabajo, de alguna manera, aprovechan cualquier oportunidad para minar tus logros dándote un escarmiento con sus comentarios o acciones.

Y eso que pensabas que tus colegas eran los mejores.

Los australianos describen coloquialmente este fenómeno con la expresión «Tall Poppy Syndrome», en español, el «síndrome del gran exponente», esto es, el menosprecio a alguien que ha llegado a un nivel más alto que otros colegas en el mismo ámbito. En otros países es más probable que escuches otras expresiones como la conocida "deja de hacer que los demás queden mal".


La subestimación social se manifiesta a menudo en forma de comentarios de personas que te piden que dejes de hacer que los demás queden mal.

Cualquiera que sea la forma que adopte, los resultados serán los mismos: las personas con alto rendimiento tienen que aguantar a veces contragolpes negativos, o incluso la denominada subestimación social, de sus compañeros por culpa de su ética profesional.

La psicología de la subestimación social

Existen muchas consecuencias sociales negativas para un desempeño excelente en el lugar de trabajo.

Un estudio de la publicación Journal of Organizational Behavior define la subestimación social como un comportamiento intencionado para dificultar el éxito, la reputación y las relaciones positivas de un trabajador con el paso del tiempo.

  • Alguien habla mal de tu trabajo o de tu reputación
  • Alguien compite contigo con el fin de mejorar su estatus o protagonismo por encima de ti
  • Alguien retiene información a propósito que necesitas para trabajar
  • Alguien te da información falsa intencionadamente sobre una tarea que estás haciendo para que no cumplas el plazo

El mismo estudio considera la subestimación social como una forma de agresión en el lugar de trabajo e identifica tres factores característicos principales:

  1. Este comportamiento es intencionado. Se hace deliberadamente y con un objetivo negativo en mente.
  2. Este comportamiento persigue interferir en las relaciones laborales, influyendo en el modo en que los compañeros de trabajo o los supervisores ven a la víctima.
  3. Este comportamiento asume que se producirán los resultados negativos anteriores.

Un artículo de la publicación Journal of Personality and Social Psychology, que estudia a 1087 encuestados recientemente desempleados, muestra que aquellos que sufrieron subestimación social en el lugar de trabajo informaron tener una salud mental más débil, que se manifestó en sentimientos de irritación, ansiedad, depresión, entre otros. Esto afecta al trabajador o trabajadora en su producción de manera significativa.

En resumen, es un ataque que pretende ralentizar tu ascenso y hacer que vuelvas hasta el nivel del atacante. Y sus efectos son perjudiciales para el bienestar psicológico de una persona y sus relaciones en el trabajo.

Cómo lidiar con el comportamiento de quien subestima

Entonces, ¿cómo puede lidiar un trabajador de alto rendimiento con el hecho de ser el objetivo de resentimientos en el lugar de trabajo? O, ¿qué consejo podemos darle a estos "grandes exponentes" o trabajadores destacados similares?

Informa sobre el tema en cuanto afecte a tu trabajo

Deberías adoptar medidas concretas para cambiar la situación una vez que esta subestimación empiece a dificultar tus buenos resultados.

En primer lugar, enfréntate a las personas que hablan sobre ti. Si sabes quiénes son, simplemente mantén una charla con cada uno de ellos en persona y explícales que quieres que no continúen con ese comportamiento. A menudo, esta es la manera más efectiva de resolver el problema.

Pero si hacen oídos sordos a tu súplica, sube eslabones en la cadena de mando. Habla con tu gestor, con el director de tu departamento, con Recursos humanos, etc. Presenta una queja formal a RR. HH. exponiendo los hechos. Deja claro que no vas a aceptar este comportamiento.

Haz las maletas

La opción más simple es sopesar los pros y los contras, y llegar a comprender si merece la pena la exasperación mental que te producirá cada día y el hecho de trabajar en un nido de víboras.

Si la columna de los contras pesa más, entonces empieza a buscar un trabajo nuevo y trata de encontrar un lugar de trabajo más agradable.

CONSEJO: lee las evaluaciones de tu próxima empresa en sitios web como el de Glassdoor. En esas evaluaciones anónimas la gente normalmente se va de lengua y lo cuenta todo.

O... Resiste

A la hora de enfrentarse al dilema de un lector que suena exactamente como el primer párrafo de esta publicación, el responsable de RR.HH. y la columnista de la revista Forbes Liz Ryan comparten esta joya:

Dicen que la emoción que con mayor probabilidad seguirá a la aversión intensa (incluso al odio) es el aburrimiento.

Para Ryan: si no permites que los colegas que te critican tengan la satisfacción de verte herido y aterrorizado, con el tiempo seguirán adelante e irán hacia otro objetivo.

Esto siempre asumiendo, por supuesto, que escoges destacar en un entorno de trabajo tóxico donde tienes que lidiar con el trato infantil de compañeros de trabajo que se supone que son adultos.

Y si no estás seguro de si la cultura de tu lugar de trabajo es tóxica o segura, evalúa tu oficina actual con esta lista de comprobación sobre el tema: 10 síntomas que indican que tu lugar de trabajo es tóxico.

Controla lo que está a tu alcance: contrólate a ti mismo

Por último, recuerda el antiguo proverbio que dice: cuando surge un problema, lo único que puedes controlar es tu propia reacción. No puedes controlar lo que otras personas dicen sobre ti o sobre tu trabajo.

Si son malintencionados o presentan un comportamiento pasivo-agresivo, puedes elegir ignorarlos y no morder el anzuelo. Si son hostiles, puedes elegir darte la vuelta.


¿Estás sufriendo subestimación social? Solo puedes controlar tu propia reacción.

Mientras tanto, continúa haciendo el trabajo para el que te contrataron dando lo mejor de ti. Porque hacerlo de otro modo (por ejemplo, holgazaneando y decidiéndote por realizar un trabajo mediocre) representa un insulto tanto a tus capacidades como trabajador, como a la confianza que tus empleadores tienen en ti.

No todo está en tus manos

La excelencia causa divisiones en una organización donde reina la mediocridad. Pero tienes que darte cuenta de que no todo está en tus manos para conseguir encajar o intentar cambiar la cultura antes de que tú mismo te contamines. Es mejor encontrar una empresa en la que se aprecien tus habilidades y tu fuerza. Y en la que, en vez de tener que preocuparte por que tus compañeros te estén clavando puñales, trabajes con personas que te respaldan.

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