El concepto de oficina abierta ha adquirido un nuevo significado con el paso del tiempo. Los espacios de trabajo tradicionales fueron primero devorados por granjas repletas de cubículos y, más recientemente, se transformaron en estancias esqueléticas expuestas donde parece que cada día hay que jugar al juego de las sillas musicales para hacerte con un escritorio.

Actualmente, el 70 % de los espacios de oficina de Estados Unidos se consideran abiertos. La intención de esta nueva disposición es crear un entorno de trabajo más agradable y colaborativo; pero la ausencia de divisiones y espacios personales puede provocar irritación, estrés y efectos negativos en la productividad.

Estamos experimentando un nivel de unidad nunca visto en nuestro trabajo y en nuestras vidas personales, y ello tiene consecuencias. Los estudios han demostrado que los espacios de oficina abiertos reducen el bienestar en un 32 % y la productividad en un 15 %.

Es complicado mantener la concentración en espacios de oficina abiertos (así como en las cafeterías donde muchas veces trabajan los empleados remotos). Por suerte, la música puede ayudar a abordar este problema, que es cada vez más grave.  

Los estadounidenses dedican ni más ni menos que 32 horas semanales a escuchar música de algún modo: en el gimnasio, en el coche e incluso en los restaurantes; lo que supone cinco horas más que en 2016. La música a menudo se considera una forma de entretenimiento o evasión de la cruda realidad. Pero, ¿qué pasaría si utilizáramos la música en la oficina para hacer que la gente se sienta más cómoda y mejore su concentración?

Puesto que se siguen derribando los tabiques tradicionales de la oficina en favor de espacios abiertos y expuestos, la música está demostrando ser una herramienta eficaz para mejorar la concentración y la productividad en el trabajo.

Trabajar en mitad del bullicio

El 75 % de los estadounidenses han admitido haber experimentado al menos un síntoma negativo en su salud durante el último mes debido al estrés, según la encuesta sobre estrés en Estados Unidos realizada por la Asociación Estadounidense de Psicología en 2017.   

La ley de Yerkes y Dodson ilustra nuestra inestable relación con el estrés. A pesar de que un bajo nivel de excitación se traduce en un rendimiento más deficiente, los niveles injustificablemente altos de estrés también equivalen a lo mismo.  

Como empleados y seres humanos, aspiramos a dominar este equilibrio entre la somnolencia y el frenetismo para llevar vidas más plenas y ser más productivos en el lugar de trabajo. Pero, ¿y cómo sociedad? No se nos da tan bien. Derribar barreras en nuestras vidas personal y laboral nos lleva a peligrosos niveles de estrés que tienen una importante repercusión en el trabajo que realizamos.

La escala de Music in Mood Regulation (MMR), clasifica cómo las personas regulan su estado de ánimo gracias a la música. Los participantes del estudio utilizan la música para calmar sentimientos negativos, crear una distracción mental o descargar emociones nocivas; es decir, todas las técnicas posibles para gestionar mejor el estrés. Los resultados de este estudio no son tan sorprendentes, puesto que se ha demostrado que la música mejora la salud física y mental, e incluso reduce la ansiedad en los pacientes que están a punto de someterse a cirugías de forma más eficaz que con medicamentos recetados.

La música en la oficina funciona de forma parecida. Una encuesta reciente de Spotify demostró que el 61 % de los encuestados escuchan música en la oficina para aumentar su productividad y satisfacción. Lo fascinante es que casi el 90 % de los trabajadores rinde más y el 88 % entrega un trabajo más preciso al usar música como herramienta de productividad.

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Motivos científicos para poner música en la oficina

La música puede desempeñar un papel fundamental en la mejora de la concentración y la productividad en el trabajo, según los investigadores situados en la vanguardia de la psicología y la música.

“La música parece desempeñar una serie de funciones importantes para los empleados, entre las que se incluyen el alivio del estrés y la mejora de la concentración”, afirma la doctora Anneli Haake, investigadora y musicóloga que elaboró su tesis en la Universidad de Sheffield, Reino Unido, sobre los efectos de escuchar música en la oficina. “Los motivos más comunes para escuchar música en el trabajo son la mejora del estado de ánimo y la relajación. La música también puede ayudar a los empleados a implicarse más en las tareas gracias a que bloquea los ruidos que distraen en la oficina”. 

Hace hincapié en que la elección musical y el control desempeñan un papel fundamental en estos beneficios. “Si la música es algo impuesto, puede resultar irritante y molesta. Y, por nuestras investigaciones, sabemos que el ruido en la oficina puede tener graves efectos negativos en la salud, el bienestar y la productividad de los empleados”, reconoce.

Aprovechar el impacto de la música en la oficina

No todos los géneros musicales se crean del mismo modo. Teniendo en cuenta que la elección y el control de la música determinan también su impacto en las personas, es importante conocer los diferentes géneros y sus efectos sobre la motivación y la concentración. Además, deberás tomar precauciones para no imponer tus necesidades y gustos musicales a tus compañeros.

Diferentes ritmos para cada uno

Escuchar canciones con mucha letra y con ritmos inestables puede que no sea la mejor forma de mejorar el rendimiento mientras trabajas en tareas que implican reflexión.

No obstante, el aparentemente ilimitado mundo de la música digital te permite elaborar una lista de reproducción para potenciar tu productividad que se adecue a tus gustos. Prueba uno de los géneros más populares:

No molestar: cascos en la oficina

Si alguna vez has querido acabar con la aborrecible lista de reproducción de los viernes de tu vecino de mesa, ya conoces la importancia de los cascos. Sin embargo, dado que la importancia de la elección y el control sobre la música sigue aumentando, el uso de cascos debería evolucionar más allá de la cortesía a un objeto básico para la productividad.

Escuchar música a través de los cascos no solo permite a tus compañeros elegir y controlar, también puede beneficiar a quien escucha y potenciar los beneficios de la música.

Mi investigación ha demostrado que, según la localización, las personas prestan más atención y les gusta más lo que escuchan mientras usan el transporte público. Esto se debe a que pueden usar sus dispositivos móviles para escuchar lo que quieren”, afirma Krause. Usar los cascos en la oficina proporciona el mismo efecto de burbuja acústica.

Pero cuidado, amantes de la música: los cascos pueden dar la impresión de que alguien es distante, solitario o que simplemente no está interesado en la conversación. Aunque este dato hay que tenerlo en cuenta a la hora de relajarte, puedes aprovechar estas percepciones para indicar que no estás disponible y evitar distracciones.

Hora de subir el volumen

El auge de los espacios de trabajo abiertos no muestra signos de declive. Puedes observarlo en todos esos estresados estudiantes que se afanan en bibliotecas abarrotadas, cafeterías bulliciosas o residencias llenas de gente, mientras escuchan hip-hip lo-fi y garabatean en sus libretas: la música es fundamental para llevar en un estilo de vida ajetreado y sobrevivir en un mundo que cada vez es más ruidoso.

¿Tienes los cascos puestos? Estupendo. Mientras escuchas música en la oficina, regístrate para conseguir una prueba gratuita de Wrike y aumentar la productividad y la concentración del equipo en el trabajo.  

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