Lo confieso: en el tiempo que he tardado en escribir este artículo he revisado Facebook, HipChat, Skype y Reddit. Instagram dos veces. He cambiado a otras dos tareas y he mandado cuatro correos. Soy plenamente consciente de la ironía.

Las distracciones están por todas partes y bloquearlas puede parecer imposible. Los mensajes electrónicos nunca dejan de llegar, junto con preguntas y peticiones de los compañeros. Saltamos de una tarea a otra de nuestra lista de tareas pendientes y respondemos a notificaciones intentando hacer malabarismos con todas nuestras responsabilidades, convenciéndonos a nosotros mismos de que conseguimos más si hacemos dos (o más) cosas a la vez.

Muchos sabemos que al centrarnos en una sola tarea conseguimos resultados mucho mejores, pero seguimos haciendo mil cosas a la vez para ir tachando nuestra lista de tareas pendientes en la mitad de tiempo. ¿Por qué nos vemos atraídos a la multitarea? ¿Y qué podemos hacer para que nuestra propensión a distraernos funcione en nuestro beneficio, en lugar de nuestro detrimento?

Hagamos como la Señorita Rizos y adentrémonos en las profundidades del cerebro para conocer cómo funciona la atención, qué sucede cuando intentamos hacer varias cosas a la vez y cómo podemos hacer que nuestro deseo de hacer todo a la vez funcione en nuestro beneficio.

Nociones básicas de neurociencia: este es tu cerebro al hacer varias cosas a la vez

Al intentar realizar varias tareas a la vez se cambia la forma en la que funciona el cerebro. Cuando centras la atención en algo, se activa parte del sistema motivacional del cerebro, el córtex prefrontal, que rodea la parte delantera del cerebro.

 

The prefrontal cortex, which wraps around the front of your brain.

Cuando estás concentrado, el lado derecho e izquierdo del córtex prefrontal trabajan en tándem. Pero cuando realizas varias tareas a la vez, los dos lados intentan funcionar independientemente. Aunque te dé la sensación de que estás haciendo dos cosas a la vez, en realidad estás cambiando entre los dos lados del córtex prefrontal. Este cambio tarda una fracción de segundo, pero esos microsegundos se van sumando, por lo que en realidad tardas hasta un 40 % más de tiempo en realizar las mismas tareas que si las abordaras por separado.

Y eso no es todo, ir cambiando entre tareas agota tus recursos cognitivos y te hace más propenso a cometer errores. Tu memoria de trabajo, que es responsable del razonamiento, la toma de decisiones y la capacidad de aprendizaje, tiene capacidad limitada. Es como un músculo que solo puede levantar un peso y hacer un número de repeticiones determinados antes de tener que descansar y recuperarse. Las tareas complejas tienen un carga cognitiva mayor y exigen más a la memoria de trabajo. Intentar realizar varias tareas complejas a la vez (como realizar llamar por teléfono mientras estamos conduciendo) es sencillamente excesivo para el cerebro y es más probable que cometas errores. Cuando añades una tercera tarea (como seguir las indicaciones del GPS) cometes tres veces más errores que cuando intentas hacer solo dos cosas a la vez.

Solo somos capaces de hacer varias cosas a la vez cuando la carga cognitiva de cada tarea es baja, como por ejemplo, dar un paseo comiendo pipas y escuchando tu programa favorito.

El sistema anti distracciones de tu cerebro

Para centrar la atención se necesita algo más que concentrar tu mente en un solo objetivo, también es necesario ignorar todos los demás estímulos que intentan distraerte. Para centrar la atención se necesita algo más que concentrar tu mente en un solo objetivo, también es necesario ignorar todos los demás estímulos que intentan distraerte.

Cuando te mantienes centrado, tu cerebro funciona de forma diferente incluso a nivel neuronal. Los mensajes que se envían las neuronas entre sí cuando estás intentando prestar atención son más intensos y más claros, como si se encontraran en una habitación ruidosa e intentaran gritarse un solo mensaje sencillo de una a otra.

Además de que las neuromas se comunican de forma más forzada, las secciones clave del cerebro se sincronizan unas con otras. Se abren líneas de comunicación entre las diferentes regiones del cerebro que se necesitan para la atención y las señales no relacionadas se suprimen a fin de evitar que las distracciones nos afecten.

La multitarea te fríe el cerebro

Puedes pensar que mantenerte centrado y bloquear las distracciones hace que tu cerebro trabaje más, pero en realidad es al contrario. Cambiar entre tareas hace que tu cerebro consuma más glucosa, lo que hace que te sientas más casado y desorientado incluso después de solo un rato haciendo varias cosas a la vez.

Además, estudios recientes han demostrado que la multitarea tiene un efecto físico, y posiblemente permanente, en la estructura del cerebro. Las personas que realizan muchas tareas la vez en diferentes medios tienen una menor densidad de materia gris en el córtex cingulado anterior, que ayuda a regular funciones corporales como la presión arterial y el pulso cardíaco, así como funciones cognitivas racionales como la toma de decisiones, la empatía, el control de los impulsos y la regulación emocional.

La multitarea causa que la nueva información se almacene en partes incorrectas del cerebro y pone en peligro la memoria a corto plazo. Solo saber que hay un correo sin leer en la bandeja de entrada puede reducir tu CI en 10-15 puntos, con lo que te convierte a todos los efectos en el equivalente cognitivo de un niño de 8 años.

La multitarea no es solo mala para el cerebro, sino también para el cuerpo. Aumenta las hormonas del estrés, cortisol y adrenalina, que pueden estrechar las arterias, aumentar la glucosa en sangre y reducir el rendimiento de los sistemas inmunitarios, entre otros muchos problemas de salud.

A la vista de todas estas desventajas tan preocupantes, ¿por qué seguimos pasando tanto tiempo haciendo varias cosas a la vez?

El subidón de la hormona de la distracción

Aunque tengas que concentrarte, tu córtex prefrontal tiene hambre de novedades. Los nuevos estímulos causan un pico de opioides endógenos en las partes del cerebro que buscan recompensas. Dejarte llevar por las distracciones hace que te sientas bien. No solo hace increíblemente difícil que te centres en una sola tarea compleja, sino que también hace más probable que completes una docena de tareas más sencillas e irrelevantes como contestar al correo o llamar por teléfono, que abordar proyectos más grandes e importantes.

Cada vez que respondes a un correo, publicas un Tweet o envías un WhatsApp, recibes una inyección de hormonas directamente al centro de placer del cerebro que pueden llegar a ser increíblemente adictivas. De hecho, en estudios de laboratorio, las ratas que podían presionar una barra para enviar un impulso eléctrico directamente a este centro del placer, estaban tan absortas en presionar la palanca que se olvidaban de comer y dormir hasta el punto de llegar a la inanición y la muerte. Ese es el poder que puede alcanzar esta adicción.

Excepciones a la regla de «Prohibida la multitarea»

A pesar de estas razones de peso para evitar la multitarea a toda costa, existen algunas situaciones en las que hacer malabarismos con las tareas puede ser, de hecho, beneficioso.

Un ejemplo: hacer ejercicio. La actividad física activa la circulación al cerebro, aporta el oxígeno y otros nutrientes necesarios para un rendimiento mental óptimo. También produce sustancias químicas que mejoran la memoria y las destrezas de solución de problemas y toma de decisiones, a la vez que se liberan hormonas que mejoran la atención, la motivación y la concentración. En un reciente estudio de la Universidad de Florida, los participantes realizaban tareas de diferente dificultad mientras pedaleaban en bicicletas estáticas. Las tareas fáciles provocaban que los participantes pedalearan más rápido, sin detrimento de su capacidad cognitiva. Tanto su cerebro como su cuerpo funcionaban eficazmente en tareas simultáneas. A medida que las tareas aumentaban de dificultad, la velocidad de pedaleo se iba reduciendo, pero incluso las tareas mentales más difíciles solo hacían que volvieran a su velocidad de pedaleo original.

Otro caso en el que la multitarea puede mejorar el rendimiento es durante tareas tediosas con una carga cognitiva reducida. Dejar que la mente vague mientras friegas los platos o doblas ropa fomenta la resolución creativa de problemas y ayuda a la toma de decisiones eficaz, al permitirte imaginar los resultados de diferentes opciones, o que se te ocurra una alternativa completamente diferente. Tu cerebro resuelve mejor problemas complejos cuando tomas distancia de la situación y la observas desde un ángulo diferente. (Esta es la razón por la que siempre se te ocurren las mejores ideas cuando estás en la ducha o lavándote los dientes.)

Por último, está emergiendo un nuevo tipo de multitarea de la era digital de la sobrecarga de información. La «atención parcial continua» es prestar atención superficial a diversos flujos de datos entrantes simultáneos recogiendo solamente los datos relevantes de cada uno. Imagínate que estás realizando una tarea mientras escuchas música, y de repente oyes una palabra específica en una conversación de fondo que atrae tu atención. Aunque estás principalmente concentrado en una tarea central, parte de tu cerebro sigue estando atento a lo que ocurre en segundo plano. Eres consciente simultáneamente de varios flujos de información, que la relegas al fondo y centras la atención al flujo que se sea más urgente o interesante. La tecnología moderna nos da acceso a cantidades ingentes de datos entrantes, y utilizamos este tipo de multitarea para extraer la información útil de multitud de recursos disponibles.

El fin del mito de la multitarea

A finales de los 90 y principios del nuevo milenio, con el auge de las PDA y otros dispositivos de productividad personal, adoptamos la multitarea como una forma de poder seguir el ritmo de la nueva velocidad de los negocios. Resaltamos nuestra capacidad para simultanear tareas en los currículums y alardeamos sobre cuántas labores éramos capaces de terminar a la vez. Las personas capaces de realizar multitareas eran consideradas empleados eficaces y de alto rendimiento.

Ahora conocemos la verdad: la multitarea perjudica nuestro trabajo. Nos hace ir más lentos, cometemos más errores y nos agota tanto mental como físicamente. Pero también sabemos que existen algunas situaciones, muy pocas, en las que la multitarea puede proporcionar beneficios reales, por lo que satisfacemos los deseos del cerebro de distraerse sin sacrificar la claridad mental ni poner en peligro nuestro intelecto.

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